Uno de los problemas estructurales es la escasez de inmuebles disponibles, especialmente debido a la falta de obra nueva y a la reducción del parque de viviendas vinculado a las entidades bancarias que existía en años anteriores. A pesar de ello, la demanda continúa siendo elevada.
Esta casuística ha generado un impacto directo en el incremento del precio del alquiler. En los últimos años, se ha producido una subida significativa: las viviendas de un dormitorio, que hace dos años podían encontrarse por unos 300 euros mensuales, rondan ahora los 400 euros; los pisos de dos dormitorios han pasado de unos 400 a alrededor de 500 euros; mientras que las viviendas de tres dormitorios se sitúan, actualmente, entre los 550 y 600 euros al mes.
En cuanto a la compra de vivienda, Sánchez subraya que los compradores deben contar aproximadamente con un 30% del valor del inmueble en ahorros: un 20% correspondiente a la parte que normalmente no financia la hipoteca y alrededor de un 10% destinado a gastos asociados como impuestos, notaría, registro y honorarios profesionales.
En el ámbito comarcal, algunos municipios cercanos mantienen precios más estables. Localidades del entorno rural, como Moriles o Las Navas del Selpillar, están despertando interés entre compradores procedentes de otras provincias, especialmente de Málaga, que buscan viviendas más asequibles y entornos más tranquilos.
Ante este contexto, Gonzalo Sánchez, gerente de GS Inmobiliaria en Lucena, ha destacado, en Hoy Por Hoy Lucena, el papel de las agencias en la mediación entre propietarios e inquilinos o compradores, realizando los procesos de verificación, así como garantías tales como seguros de impago, con el objetivo de ofrecer mayor seguridad a los propietarios.
