Francisco Hurtado Izquierdo es considerado uno de los nombres fundamentales del barroco andaluz y español. Nacido en Lucena, inició su formación en su localidad natal, donde entró en contacto con artistas como Leonardo Antonio de Castro y Juan Trujillo Moreno. En torno a los 25 años se trasladó a Córdoba, donde trabajó en el convento de San Pedro de Alcántara y pasó a formar parte del círculo del obispo Pedro Salazar. Más tarde desarrolló una destacada labor en Granada, donde llegó a ser maestro mayor de la Catedral y autor de importantes intervenciones en la Cartuja.
El historiador Antonio Ruiz, en Hoy Por Hoy Lucena, ha destacado el uso de plantas centralizadas, efectos lumínicos y el empleo de mármoles policromados provenientes de diversas zonas de la provincia.
En Lucena pueden encontrarse intervenciones suyas en el Santuario de la Virgen de Araceli o en la portada de la iglesia de San Martín, mientras que en Priego de Córdoba se le atribuyen trabajos en templos como la Asunción, San Francisco o San Pedro. Además, dejó obras en municipios como Castro del Río, El Carpio o Montoro, aunque sus trabajos más reconocidos se encuentran en la provincia de Granada.
Ruiz ha señalado que, pese a su relevancia, la figura de Hurtado Izquierdo no siempre ha recibido el reconocimiento que merece.
Historiadores como el hispanista René Taylor ya destacaron su importancia a mediados del siglo XX, pero su difusión pública continúa siendo limitada.
