Lucena

Las Madres Agustinas de Lucena, con "brincos de alegría", ante la elección del nuevo papa

Viernes, 09 Mayo 2025 15:11 Redaccion 
Primer obispo de Roma de la orden de San Agustin, una "sorpresa" formidable para la comunidad religiosa de Lucena
Madre superiora Ana María y hermana Sara, en el locutorio del convento. Madre superiora Ana María y hermana Sara, en el locutorio del convento.

La elección León XIV, primer papa de la orden de San Agustín, irradió, desde Roma, una corriente de felicidad y júbilo superlativos al convento de las Madres Agustinas de Lucena, establecido en 1639, y donde conviven, entregadas a la vida contemplativa, nueve religiosas, de países como España, México, Tanzania y Kenia.

Como expresa la madre superiora, lucentina, Ana María Barranco, después de observar, en la televisión, la fumata blanca, la "sorpresa" se agigantó al escuchar el nombre de Robert Prevost, en el balcón de la Plaza de San Pedro y, entre las más jóvenes, se produjeron "brincos de alegría".

Ylo ha narrado desde el locutorio del edificio anexo al templo de San Martín.

Entre los carismas, las virtudes y los principios prevalentes, en la misión que emprende León XIV, universal, como hijo de San Agustín, elevan la unidad, la caridad, la confraternidad, la paz y la justicia.

Desde México, hasta Lucena, se trasladó la hermana Sara, para residir, dedicada a la oración, en el monasterio lucentino.

Antes de ser obispo de Roma, León XIV ejerció de obispo de Chiclayo, en Perú, un país cercano tanto a México como a Argentina, tierra natal del papa Francisco, a quien citó, repetidamente, en su primera intervención, previa a la bendición.

Prevost accedió una atención directa “sobre las necesidades de las zonas más duras, ásperas y pobres”, remarca esta religiosa, y, por consiguiente, sabrá “sembrar la semilla de Dios en el mundo”.

Esta monja de la congregación lucentina define al nuevo papa como “una persona muy espiritual”, al combinar la formación matemática y su preparación en varias ramas y materias le posibilita “una visión más amplia de las realidades”. De igual manera, lo advierte como “reflexivo y una persona de razonar bien las decisiones que tome, de oración y no tan expresivo”.

Finalmente, ambas convienen en manifestar que la caridad, la unidad, la comprensión y la paz, como hijo de San Agustín, gobernarán su servicio al frente de la Iglesia Católica.