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El Ciudad de Lucena encara su primera bola de partido frente al Bollullos

Viernes, 17 Abril 2026 14:11 Redaccion 
Si los lucentinos vencen al Bollullos mañana sábado, y el Dos Hermanas no suma de tres frente a La Balona, el Ciudad será el domingo equipo de Segunda Federación
Diego Canty en el empate entre Bollullos y Ciudad de Lucena (0-0) Diego Canty en el empate entre Bollullos y Ciudad de Lucena (0-0) Ciudad de Lucena

En el pasado mes de diciembre, Bollullos y Ciudad de Lucena protagonizaron un intenso choque en el Eloy Ávila Cano en el que, ninguno de los dos equipos pudo hacer gol a su rival. El Ciudad, se enfrentó a una muralla que sobrevivió incluso disputando media hora de partido con un hombre menos. Eso es lo que precisamente espera Antonio Jesús Cobos del Bollullos el sábado: un equipo sólido y muy ordenado. Tres veces, por cierto, han visitado los onubenses el Ciudad de Lucena, sin puntuar en ninguna de ellas y sin saber qué es hacer gol en ninguna de las porterías lucentinas. Llega con toda la ilusión del mundo el Lucena, y con todos los efectivos disponibles de cara a esta final.

En frente estará el Bollullos, un equipo que no ha salido de los puestos de promoción de ascenso desde la primera jornada de campeonato, que llegó a ser líder hasta la jornada décimo sexta, tras un arranque fulgurante, pero que da la impresión de que, se ha desinflado en esta segunda parte de la campaña. Desde la jornada 17, en la que perdió el primer puesto, tan solo ha sumado 16 puntos en 14 jornadas, y, en parte, los continuos tropiezos, que incluso han causado cambios en sendos banquillos, de Real Balompédica Linense y Atlético Central, han causado que los del Condado continúen en la zona noble. Ha sumado 7 de 15 puntos en las últimas cinco jornadas, lleva dos sin vencer y el pasado fin de semana cayó por 1 a 3 ante el Tomares, su bestia negra. Eso sí, es el quinto mejor visitante de la categoría.

Según el míster, busca la plantilla aislarse del justificado ambiente de euforia de su afición, de la parroquia celeste que ya acaricia el ascenso, el objetivo, el premio tan soñado y peleado, para, con la menor presión psicológica posible, cerrar los deberes, hacer la tarea lo antes posible.