Según los datos aportados en la denuncia, las joyas se encontraban guardadas en el mobiliario del dormitorio de la vivienda y estaban valoradas en unos 4.000 euros. Las sospechas de hurto de sitúan entre mayo de 2024 y la fecha de la denuncia.
La inspección ocular practicada en el inmueble permitió comprobar que el interior del domicilio no había sido registrado ni se apreciaba desorden alguno, sospechando, por tanto, los guardias civiles del Equipo de Investigación del Puesto Principal de Priego de Córdoba que las joyas pudieran haber sido robadas por alguna persona que tenía fácil acceso a la vivienda.
Las gestiones practicadas posibilitaron averiguar que dos de las joyas sustraídas habían sido vendidas en diferentes fechas del pasado año 2024, en un establecimiento de compra-venta de oro de la provincia, por una persona que tiene acceso diario al domicilio para atender a la propietaria de las joyas.
Por lo expuesto, se procedió a la investigación de la mujer que vendió las joyas, en calidad de supuesta autora de un delito continuado de hurto, siendo puesta a disposición judicial.
