Lucena

Barroso aprecia en Botella "un deseo expreso de cargarse la Fundación de la Cueva del Ángel de Lucena"

Sábado, 06 Julio 2019 10:45 Redaccion 
El presidente de la entidad gestora refuta tajantemente las observaciones del arqueólogo municipal porque "son una auténtica calumnia"
Trabajos científicos en la Cueva del Ángel.B Trabajos científicos en la Cueva del Ángel.B
Avivada la controversia originada por el informe, suscrito por el arqueólogo municipal, y presentado en la junta de gobierno local de Lucena, cuyo contenido cuantificaba en 1.000 horas el tiempo de servicios extraordinarios consumados por un trabajador de Patrimonio Histórico al ejercer funciones de chófer en el vehículo cedido por el Ayuntamiento a la Fundación de la Cueva del  Ángel.

En unas discrepancias que entremezclan pormenores y disparidades personales y profesionales, Cecilio Barroso, director de las campañas de excavación y presidente de la corporación, niega taxativamente las afirmaciones y observaciones vertidas por Daniel Botella y únicamente acepta que el empleado público mencionado, en un lapso de cuatro años, ciclo de vigencia del convenio municipal, ha realizado cuatro horas extras y nunca como conductor.

Barroso puntualiza que este auxiliar administrativo se ha desempeñado como coordinador y nexo entre el Consistorio y la Fundación. Contundentemente se ha manifestado contra lo expuesto por Botella, al declarar que “es una auténtica calumnia que va dirigida a desprestigiar a la fundación a nivel social y es una auténtica vergüenza que esto esté ocurriendo”.

Entiende que “cada vez que se le requiere algún informe a este señor, por parte del Ayuntamiento, todos los informes, absolutamente todos, que hace son negativos, contra la Fundación”. Deduce que “tiene un deseo expreso de cargarse la fundación y las actividades que estamos desarrollando aquí en Lucena, por Lucena y para el patrimonio de Lucena, habría que preguntarle a él, porque todo es negativo, nosotros aquí nosotros lo que hacemos es trabajar, venimos, trabajamos, de manera altruista”.

Cecilio Barroso subraya que, en sus 24 años de servicio al proyecto de la Cueva del Ángel, nunca ha percibido remuneración alguna, con la excepción de 300 euros cobrados por una conferencia, en igualdad de condiciones que el resto de ponentes; y 110 por su presencia en un Tribunal de Oposiciones que, curiosamente, examinaba a Daniel Botella.

Finalmente, asevera que los componentes de la Fundación son personas “educadas y respetuosa, no salvajes”, y que nunca han devuelvo la furgoneta sucia al Ayuntamiento, una denuncia, también trasladada por Botella, y que Barroso tilda de “elucubración”.

Por último, concluye Barroso que, mientras Daniel Botella pertenecía al proceso de investigación y ocupaba el cargo de secretario en la Fundación no surgía ningún problema o reproche. Por el contrario, infiere, al renunciar en 2014, “todo ha sido malo”.