Lucena

El acogimiento familiar, un auténtico compromiso social entre valores humanos recíprocos

Martes, 09 Abril 2019 18:34 Redaccion 
"Estos niños lo único que necesitan es cariño y esa satisfacción de tener a alguien que los quiere, que los acoge y que les dice qué les pasa"
Araceli Medina, Teresa Alonso, Isabel Antrás y Manolo Arjona. Araceli Medina, Teresa Alonso, Isabel Antrás y Manolo Arjona.


La protección y salvaguarda de los Derechos de la Infancia, entre menores pertenecientes a familias cuyos progenitores atraviesan contrariedades y obstáculos que les impiden dispensar una atención adecuada a sus hijos, es el principio fundacional y la pretensión rectora de la encomiable actividad humana de la Asociación de Voluntarios de Acción Social.

Este colectivo, implantado físicamente en Córdoba y Puente Genil, se ramifica en el conjunto de la provincia de Córdoba y atiende y se interesa por unos 250 niños y adolescentes abocados al choque emocional que entraña atravesar los primeros años de la vida y a evolucionar hacia la juventud separados de sus progenitores.

La aportación de afecto y estima, la regularización de la convivencia y garantizar, para estos menores, unas condiciones similares a la que percibidas como usuales por otros de su edad, al fraguarse su futuro, constituyen las premisas básicas que persigue AVAS y que materializa a través de los padres de acogida.

El gesto de querer, ilustrado en un abrazo, es el eslogan diseñado por AVAS al presentar, por segundo año consecutivo, esta campaña en Lucena.

Araceli Medina, representante de este colectivo, comenta que “es una campaña muy llamativa, con muchas ilusión y ganas, le hemos dado un giro al programa de acogimiento familiar, dándole visibilidad, que la gente sepa lo que es el acogimiento, no como algo negativo, sino positivo, y , por eso, hemos querido compartir la imagen, de un niño, dándose un abrazo, llamando a la gente, diciendo yo quiero querer y que me quieran, que es lo más importante, en el acogimiento familiar, al fin y al cabo”.

Un ambiente familiar adecuado, en condiciones de seguridad y estabilidad, es el propósito cardinal que ambiciona AVS, en acogidas urgentes, temporales o permanentes.

Un programa de televisión, en torno a esta temática, a sus orígenes, problemas sobrevenidos y formas de contribuir a mitigarlos, conmovió y agitó, definitivamente, la sensible, comprometida y activa conciencia de Isabel y Manolo, matrimonio lucentino que, en primer término, de manera intermitente, y desde febrero del pasado año, en régimen continuo, cobijan, como un miembro más de su familia, a un niño de nueve años.

Relata Manolo Arjona que “la experiencia que tenemos es muy buena porque los niños estos lo único que necesitan son cariño, no necesitan otra cosa, tener un referente, que les des un abrazo cuando lo necesiten y que les regañes cuando lo necesitan también, es muy grato, ver a un niño, cuando se levanta por la mañana, te dice buenos días, te da un abrazo y te da un beso; es formar parte de una unidad familiar, que no es ni mejor ni peor, es una unidad familiar, normalizada, como cualquier unidad familiar de España, y a estos niños, desgraciadamente, que, por circunstancias, unos por unas cosas, y otros por otras, les damos la oportunidad, de que se críen y vayan creciendo, con ese cariño y con esa satisfacción, de decir que alguien los quiere, los acoge y les dice qué les pasa y cuando se encuentran mal, decir mamá o papá”.

Quincenalmente, Isabel y Manolo, trasladan, a quien quieren y tratan como su propio hijo, a que mantenga periódicas visitas con sus padres naturales. 

AVAS, desde 2001, gestiona el programa de acogimiento familiar asumido por la Junta de Andalucía y, actualmente, reclama unidades familiares, fundamentalmente, para recibir, con sus sentimientos más cálidos y considerados, a menores de 7 años, grupos de hermano y niños aquejados de patologías de salud, emocionales o algún tipo de discapacidad física, psíquica y sensorial.
 
Teresa Alonso, concejala de Servicios Sociales, apelaba a los beneficios, que tanto a mayores como a sus vástagos, reporta esta convivencia extendida. “Es un ejemplo de generosidad, de colaboración y de compromiso, con la sociedad que queremos construir entre todos, ese ejemplo de familia, en este caso, familias lucentinas, que deciden dar lo mejor que tienen, que es su casa, su hogar, para menores que lo necesitan, de manera temporal o permanente, mientras sus familias, resuelven algunas situaciones en las que se puedan estar encontrando”.

 Técnicos especializados de AVAS evalúan y analizan tanto a familias que solicitan incorporarse a este plan de cooperación como a menores, destinados, en principio, a un centro de internamiento, para emparentarlos y lograr entroncar a  quienes mayores probabilidades presenten de encajar y establecer vínculos y recompensas recíprocos óptimos y mutuos.